Emprendimiento en Guatemala

La fértil Guatemala del emprendedurismo

Escrito por Juan José López | abril 2016

Ser autoempleado en el país es la primera opción que sigue más del 70% de la población ante la limitada oportunidad de un trabajo formal.

Ser dueño de su tiempo y el jefe de sus decisiones es, con toda seguridad, la aspiración de muchas personas porque tienen grandes ideas escondidas en sus pensamientos por distintos factores: no tener el capital suficiente para arrancar, desconocer por dónde empezar o no saber a quién acudir para asesorarse, por mencionar algunos aspectos.

 Sin embargo, Guatemala es un terreno fértil para el emprendedurismo, de tal forma que según datos oficiales, más del 70% de la población se encuentra en el sector informal, dicho de otra forma: son autoempleados.

De cada 10 guatemaltecos ocupados, solo cuatro son empleados tanto del sector público como el privado que reciben una paga fija y laboran en un número determinado de horas. Por el contrario, quienes laboran por su cuenta, invierten más horas y días de las que se han establecido como el parámetro normal a fin de alcanzar los ingresos económicos deseados o que el negocio permita.

 Un dato interesante es que el nivel de emprendedurismo en el país es del 20%, según datos del Cien, sobre todo en la provincia, y con un tiempo de vida aproximado de cinco años.

 El desconocimiento de la forma de hacer negocios y sostenerlos en el tiempo, además se ve reforzado por el ensimismamiento de los autopatronos a sostener la misma estructura con que iniciaron y les ha permitido estar a flote en el transcurso del tiempo.

“Se tiene que ser frío con los números, identificar que el valor está en el capital, que la dilución de capital crea valor. Pero la mayor parte del tiempo, queremos ser dueños absolutos del negocio, tener al mismo socio de toda la vida, no estar abierto para hacer un pastel más grande, y que final del día tendrá una porción más grande que por su propia cuenta”, según Alejandro Estrada Toledo, cofundador y gerente de fondos en E10, una firma guatemalteca de capital privado que enfrenta los desafíos energéticos de los mercado emergentes.

Él proviene de una familia de emprendedores del siglo veinte que al enfrentar la complejidad de la situación política de mediados del siglo pasado tuvo el ingenio de juntar un retazo de tela en un cincho de cuero que colocó en Estados Unidos y diez años después gerenciaba a 700 colaboradores.

Iniciar un negocio propio es la respuesta que hoy por hoy hace que el espíritu emprendedor sea perenne en el país, en especial porque cada año ingresan unas 200 mil personas al mercado laboral, el cual es muy escaso en oportunidades. Ser emprendedor es algo que se puede considerar común a estas alturas.

Aunque muchos emprendimientos inician con recursos limitados (capital, herramientas, infraestructura), sí es posible acceder a una fuente de financiamiento formal como un préstamo bancario, aunque para ello se requiere cumplir con una serie de requisitos obligatorios: record crediticio, ingresos determinados o trayectoria laboral.

A pesar de que luzca como un panorama agridulce, existen instituciones que apuntalan a los emprendedores.

Por ejemplo, el Viceministerio de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, del Ministerio de Economía, el Campus TEC, y la Cámara de Industria, que impulsan un programa denominado Guatemala Emprende.

E10, por ejemplo, es otra entidad que captura capital privado de riesgo en emprendimientos que busca llevar a más emprendedores a las grandes ligas internacionales por medio del acompañamiento teórico para los gerentes de distintas empresas con las que trabajan.

 Ellos invierten de tres formas: primero identifican la oportunidad en el mercado, por las operaciones existentes; luego, desarrollan la tecnología que se requiere, lo cual requiere de tiempo; y entienden cómo hacer empresas y capital. “Donde menos dinero colocamos es nuestro costo, aunque es donde más rentabilidad logramos tener”, según Estrada.

Los emprendedores, indicó Estrada, deben entender que, si quieren ser globales, tienen que mentalizarse en que llegará el momento de ceder el control de la empresa a cambio de una dinamización del capital, el Company Building, mejorar su administración y control mediante un centro de servicios compartidos para hacerlo crecer a nivel internacional, inyectar capital, crear proyecciones financieras, estructura legal, share holding agreement, estar constituido para captar capital externo.

 Mientras que si lo que quiere es adquirir suficiente capital para crecer localmente, “ese no es el camino que queremos para nuestros emprendedores”, ya que no basta con ser el número uno del país cuando la sociedad se mueve en un entorno globalizado que permite llegar a economías de escala.

 En cambio, "si se trata de un joven, él debe comprender que los frutos los verá, posiblemente, después del quinto emprendimiento, alrededor de los 40 años. Deben tomarlo en serio”, sentenció.

 Por ahora, Alejandro Estrada participa en la constitución de una organización nacional con proyección internacional que atraiga a emprendedores extranjeros y encamine en esta cultura a los financistas potenciales que aún ven con recelo el tema.

 La academia de Guatemala también ha comenzado a participar en el proceso mediante la validación de modelos de negocios y aceleración de ideas y prototipo, con la creación de infraestructuras iniciales que permitan el desarrollo de los jóvenes que han puesto la mirada en el emprendedurismo.

 “Vemos claramente que viene una fuerte ola de emprendimiento. Vemos a muchos jóvenes de nueva generación a las family office que traen el chip. Vienen transnacionales para montar incubadoras para hacer emprendimiento local. Si queremos desarrollar a Guate, debemos invertir las dinámicas de emprendedores locales contra los extranjeros”, agregó.

 Finalmente estimó que la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, en la que el gobierno del presidente Barack Obama ha solicitado al Congreso de Estados Unidos un presupuesto de 750 millones de dólares para el primer año, será una buena oportunidad para potenciar el emprendedurismo en esta parte de la región centroamericana.

 “Habrá capital para llevar los mejores emprendimientos de impacto a la región. Dará el ecosistema, por ejemplo, para servicios de BPO. El mercado está a disposición ya que somos la mejor región del mundo”, consideró.

 Para alcanzar dicho objetivo, una de las prioridades identificadas es la educación para emprender, sus etapas, cómo y a quién pedir dinero. Aunque estudiar es clave en el emprendedurismo, la carencia de este conocimiento en la educación superior, solamente será superada mediante el autoaprendizaje, dada la vasta cantidad de información que circula en Internet, la facilidad del acceso a este recurso y la posibilidad de tener un dispositivo para conectarse.

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